Tenemos un maravilloso desafío histórico. Jorge Schubert acerca de La Educación Prohibida.
Los
chicos ya no pueden estar sentados en un pupitre escuchando a un
maestro, ni recibiendo conceptos que no consideren vitales para su
desarrollo. Exigen vivenciar y experimentar, dentro de la interacción,
el respeto y la guía amorosa de quienes tienen la función de guiarlos.
Reclaman imperiosamente ser comprendidos y tenidos en cuenta. Pero en
especial, muy en especial, ser.
La vieja escuela pretende
educarlos bajo los preceptos de lo que necesita la sociedad, y no de lo
que necesita el niño. El niño, antes de ser cualquier cosa, es. Este
recuerdo de “quienes son” prima por sobre el concepto de lo que deben
ser. No pueden ser arrastrados por las necesidades externas, sino por
sus necesidades internas.
Lo que estos jóvenes vienen a
decirnos, es que nadie puede desarrollarse plenamente como ser humano,
si no hace lo que vino a hacer. Y lo que nuestra escuela les dice es que
deben olvidarse de quienes son, para responder a lo que la sociedad quiere que sean.
Tenemos que ayudarlos a reconocer y liberar sus dones para que puedan
manifestarlos. Caso contrario, muchos niños morirán de pena, sumidos en
la frustración.
Es responsabilidad de los adultos acompañarlos
en este proceso, interactuando desde quiénes somos y no desde el rol
maestro-alumno. Ellos también son nuestros maestros. Nuestros grandes
maestros. Y en nosotros está volvernos alumnos.
Muy buenas y profundas tus reflexiones
ResponderEliminar