jueves, 23 de mayo de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Tenemos un maravilloso desafío histórico. Jorge Schubert acerca de La Educación Prohibida.
Los
chicos ya no pueden estar sentados en un pupitre escuchando a un
maestro, ni recibiendo conceptos que no consideren vitales para su
desarrollo. Exigen vivenciar y experimentar, dentro de la interacción,
el respeto y la guía amorosa de quienes tienen la función de guiarlos.
Reclaman imperiosamente ser comprendidos y tenidos en cuenta. Pero en
especial, muy en especial, ser.
La vieja escuela pretende
educarlos bajo los preceptos de lo que necesita la sociedad, y no de lo
que necesita el niño. El niño, antes de ser cualquier cosa, es. Este
recuerdo de “quienes son” prima por sobre el concepto de lo que deben
ser. No pueden ser arrastrados por las necesidades externas, sino por
sus necesidades internas.
Lo que estos jóvenes vienen a
decirnos, es que nadie puede desarrollarse plenamente como ser humano,
si no hace lo que vino a hacer. Y lo que nuestra escuela les dice es que
deben olvidarse de quienes son, para responder a lo que la sociedad quiere que sean.
Tenemos que ayudarlos a reconocer y liberar sus dones para que puedan
manifestarlos. Caso contrario, muchos niños morirán de pena, sumidos en
la frustración.
Es responsabilidad de los adultos acompañarlos
en este proceso, interactuando desde quiénes somos y no desde el rol
maestro-alumno. Ellos también son nuestros maestros. Nuestros grandes
maestros. Y en nosotros está volvernos alumnos.
domingo, 7 de abril de 2013
viernes, 15 de marzo de 2013
LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN, por Carlos Castaneda
Cuando un hombre empieza a aprender, nunca
sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente; su intención es vaga.
Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que
cuesta aprender.
"Pero uno aprende así, poquito a poquito
al comienzo, luego más y más. Y sus pensamientos se dan de topetazos y se
hunden en la nada. Lo
que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así se comienza a tener miedo.
El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es
un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin
misericordia, sin ceder. Su propósito se convierte en un campo de batalla.
"Y así ha tropezado con el primero de sus
enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado como
los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y
si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto
fin a su búsqueda."
¿Qué le pasa al hombre si corre por miedo?
Nada le pasa, sólo que jamás aprenderá. Nunca
llegará a ser hombre de conocimiento. Llegará a ser un maleante, o un cobarde
cualquiera, un hombre inofensivo, asustado; de cualquier modo, será un hombre
vencido. Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias.
¿Y qué puede hacer para superar el miedo?
La respuesta es muy sencilla. No debe correr.
Debe desafiar a su miedo, y pese a él debe dar el siguiente paso en su
aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no
debe detenerse. ¡Esa es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo
se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de si. Su propósito se
fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora.
"Cuando llega ese momento gozoso, el
hombre puede decir sin duda que ha vencido a su primer enemigo natural."
¿Ocurre de golpe, don Juan, o poco a poco?
Ocurre poco a poco, y sin embargo el miedo se
conquista rápido y de repente.
¿Pero no volverá el hombre a tener miedo si
algo nuevo le pasa?
No. Una vez que un hombre ha conquistado el
miedo, está libre de él por el resto de su vida, porque a cambio del miedo ha
adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces,
un hombre conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los
nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre
siente que nada está oculto,
"Y así ha encontrado a su segundo
enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente, tan difícil de obtener, dispersa
el miedo, pero también ciega.
"Fuerza al hombre a no dudar nunca de sí.
Le da la seguridad de que puede hacer cuanto se le antoje, porque todo lo que
ve lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad, y no se detiene en
nada porque tiene claridad. Pero todo eso es un error; es como si viera algo
claro peto incompleto. Si el hombre se rinde a esa ilusión. de poder, ha
sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apurará cuando
debía ser paciente, o será paciente cuando debería apurarse. Y tonteará con el aprendizaje,
hasta que termine incapaz de aprender nada más.
¿Qué pasa con un hombre derrotado en esa
forma, don Juan? ¿Muere en consecuencia?
-No, no muere. Su segundo enemigo nomás ha
parado en seco sus intentos de hacerse hombre de conocimiento; en vez de eso,
el hombre puede volverse un guerrero impetuoso, o un payaso. Pero la claridad
que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será
claro mientras viva, pero ya no aprenderá ni ansiará nada.
Pero ¿qué tiene que hacer para evitar la
derrota?
-Debe hacer lo que hizo con el miedo: debe
desafiar su claridad y usarla sólo para ver, y esperar con paciencia y medir
con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad
es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo
un punto delante de sus ojos. Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y
llegará a una posición donde nada puede ya dañarlo. Esto no será un error ni
tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ése será
el verdadero poder.
"Sabrá entonces que el poder tanto tiempo
perseguido es suyo por fin. Puede hacer con él lo que se le antoje. Su aliado
está a sus órdenes. Su deseo es la
regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero
también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder!
"El poder es el más fuerte de todos los
enemigos. Y naturalmente, lo más fácil es rendirse; después de todo, el hombre
es de veras invencible. Él manda; empieza tomando riesgos calculados y termina
haciendo reglas, porque es el amo del poder.
"Un hombre en esta etapa apenas advierte
que su tercer enemigo se cierne sobre él. Y de pronto, sin saber, habrá sin
duda perdido la batalla.
Su enemigo lo habrá transformado en un hombre cruel,
caprichoso."
¿Perderá su poder?
-No, nunca perderá su claridad ni su poder.
-¿Entonces qué lo distinguirá de un hombre de
conocimiento?
Un hombre vencido por el poder muere sin saber
realmente cómo manejarlo. El poder es sólo un carga sobre su destino. Un hombre
así no tiene dominio de si mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder.
La derrota a manos de cualquiera de estos
enemigos ¿es definitiva?
Claro que es definitiva. Cuando uno de estos
enemigos vence a un hombre, no hay nada que hacer.
¿Es posible, por ejemplo, que el hombre
vencido por el poder vea su error y se corrija?
No. Una vez que un hombre se rinde, está
acabado.
¿Pero si el poder lo ciega temporalmente y
luego él lo rechaza?
Eso quiere decir que la batalla sigue. Quiere
decir que todavía está tratando de volverse hombre de conocimiento. Un hombre
está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona.
Pero entonces, don Juan, es posible que un
hombre se abandone al miedo durante años, pero finalmente lo conquiste,
No, eso no es cierto. Si se rinde al miedo
nunca lo conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá a hacer la prueba. Pero si trata
de aprender durante años, en medio de su miedo, terminará conquistándolo porque
nunca se habrá abandonado a él en realidad.
¿Cómo puede vencer a su tercer enemigo, don
Juan?
Tiene que desafiarlo, con toda intención.
Tiene que llegar a darse cuenta de que el poder que aparentemente ha
conquistado no es nunca suyo en verdad. Debe tenerse a raya a todas horas,
manejando con tiento, y con fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin
control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que los errores,
llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar
su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo.
"El hombre estará, para entonces, al fin
de su travesía por el camino del conocimiento, y casi sin advertencia tropezará
con su último enemigo: ¡la vejez! Este enemigo es el más cruel de todos, el
único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá
ahuyentar por un instante.
"Este es el tiempo en que un hombre ya no
tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder
está bajo control, pero también el tiempo en el que siente un deseo constante
de descansar. Si se rinde por entero a su deseo de acostarse y olvidar, si se
arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá
a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su
poder y su conocimiento.
"Pero si el hombre se sacude el cansancio
y vive su destino hasta el final, puede entonces ser llamado hombre de
conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentitos en que logra ahuyentar al
último enemigo, el enemigo invencible. Esos momentos de claridad, poder y conocimiento
son suficientes."
jueves, 14 de marzo de 2013
EL LENGUAJE DE LOS SENTIMIENTOS

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el ABURRIMIENTO ya había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas?. La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y eso cómo es?.
Es un juego —Explicó la LOCURA—, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden; y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar con el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRIA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATIA a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse... ¿para qué? Si al final siempre la encontraban. La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDIA prefirió no arriesgarse...
UNO, DOS, TRES… comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra en el camino.
La FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanza a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos... ¿Un lago cristalino? (Ideal para la BELLEZA). ¿La hendija de un árbol? (Perfecto para la TIMIDEZ). ¿ El vuelo de la mariposa? (Lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD). ¿ Una ráfaga de viento? (Magnífico para la LIBERTAD). Así terminó por ocultarse en un rayito de Sol. El EGOISMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la PASION y el DESEO en el centro de los volcanes.El OLVIDO... se me olvido donde se escondió... pero eso no es lo importante. Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y estremecido decidió esconderse entre sus flores.
UN MILLON. Contó la LOCURA y comenzó a buscar… La primera en aparecer fue la PEREZA sólo a tres pasos detrás de una piedra. Después se escuchó a la FE discutiendo con DIOS en el cielo sobre Teología. Y la PASION y el DESEO, se sintieron en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOISMO no tuvo ni que buscarlo. El solo salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA, y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, al TALENTO entre la hierba fresca; la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arco iris (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al
OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos... Pero solo el AMOR, no aparecía por ningún sitio...
La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en las cimas de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas hasta que un doloroso grito se escuchó... Las espinas habían herido en los ojos al AMOR... la LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo...
Desde entonces... desde la primera vez que se jugó a las escondidas en la TIERRA…
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



